so what?

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El parte del tiempo.

Últimamente lo pierdo todo y, no se cómo, he adquirido una especial soltura para perder el tiempo. Jugueteo con él, lo cambio de sitio, dejo de prestarle atención y de repente ¡zas!, ha desaparecido. Ahora entiendo el estrés al que viven sometidos los miopes y astigmáticos, forzosamente vinculados desde la infancia a unas gafas que se pierden y no siempre se encuentran. En mi vida ocurre lo mismo, cada vez que pierdo el tiempo, me cuesta horrores recuperarlo. La mayoría de las veces encuentro algún segundo roto, medio minuto a lo sumo, que, despegado de las horas pasadas, ya no me sirve de nada. Suele tratarse de aquel segundo que tardó en cruzar mi mente la idea de hacer algo productivo, idea que jamás se desarrolla más allá de treinta segundos. Debe ser degeneración profesional. Trabajando en publicidad estabulas tus ideas para que no duren más allá de treinta segundos. Y luego qué ¿eh? Y luego qué…Luego sigo buscando el resto del tiempo perdido, no vaya a ser que me lo haya dejado encima de la cisterna, o lo haya puesto en el congelador con los cincuenta tupperware de lentejas que lleno cada vez que hago lentejas. Porque, para ahorrar tiempo, siempre cocino un kilo de lentejas que luego congelo. Y eso me permite disponer de mucho más tiempo libre que perder. Es un fenómeno asombroso. He intentado buscarle un hueco al tiempo, para dejarlo siempre en el mismo y volver a por él cuando lo necesite. Sin embargo olvido recurrentemente cual era el lugar elegido. He intentado poner alarmas en mi móvil para recordarme que debería estar aprovechando mi tiempo. Pero solo sirven para que cada pitido me recuerde cuánto tiempo he perdido entre él y la anterior alarma programada. Me encuentro en un bucle.

La constatación de mi permanente pérdida de tiempo me ha llevado a encerrarme en casa con el objetivo de marcar unas fronteras controlables a mis minutos, a mis horas, a mis días. Gracias a eso ahora ya se que, si me levanto tarde, el tiempo perdido se ha quedado entre las sábanas. Entonces sacudo el edredón con todas mis fuerzas y esa misma noche recupero varias horas en forma de insomnio. Aunque al día siguiente me levanto aún más tarde. Yo solita he inventado el jet-lag de andar por casa. Y como hace tiempo que no salgo, he renunciado a todas mis obligaciones mundanas, por eso ya nunca se me echa el tiempo encima. Soy yo la que, cuando lo veo colarse por la rendija del ventilador del dvd, me echo encima de él y me paso tardes enteras viendo Futurama. Enfrascada en el análisis exhaustivo de la serie, para averiguar si en el año 3000 por fin habrá alguien inventado una forma de no perder más el tiempo. De momento he descubierto que existirá un chisme para no perder las gafas.

Amaya Uscola 2007 (5 years in love for killing time)

Fancy my illustrations? Write me! If interested in commissioning my original works, getting digital prints or just for feedback. Let´s talk! I´m Amaya at: auscola@gmail.com

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